viernes, 8 de febrero de 2008

tratado de la saudade (3)

Y tú
quién sabe dónde estás...
alma frágil.
Que me escuchabas, inmóvil,
y sin reir.

Y ahora tú,
quién sabe dónde estás...
habrás encontrado amor
o como yo
buscas sólo aventuras
porque no quieres llorar más...

...y la vida continúa también sin nosotros
que estamos lejanos ahora
de todas aquellas situaciones que nos unían
de todas aquellas pequeñas emociones que bastaban
de todas aquellas situaciones que no vuelven jamás
porque con el tiempo cambia todo
lo sabes
cambiamos también nosotros
cambiamos también nosotros...


cambiamos también nosotros...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querido Sandmann:
compruebo, no sin cierto asombro, que finalmente sucumbe usted a la evidencia y no puede mas que rendir pleitesía a quien silenciosamente guardaba entre sus letras la respuesta a todas sus preguntas. Lástima que mientras usted prefiriese imaginarse habitando "tra palco e realtà"...
Mire que se lo avisé. ;)
Un abrazo en la distancia.

sandmann dijo...

Ay querida querida, si yo le contara la de veces que he tenido que retractarme de ideas pretéritas... Pero por Dios, no me sepulte a mi querido Luciano, cuyas notas aún vuelan a menudo por mi stanza, trayéndome ecos de las que compartimos! Era un 3 de Junio, era un estadio de una ciudad eterna, eran otros tiempos y otro color. Era.
Recíbame este caluroso beso.
P.D:Qué manía de absolutos me tienen últimamente, pardiez!