¡Vaya! Me doy cuenta de que, a pesar de que me considero una persona bastante amante del cine (si bien es cierto que tras la explosión cinéfila de hace unos años, ahora de forma mucho más relajada), no hay ni una sóla crítica cinemátográfica en las páginas de mi blog, siendo éste sin duda uno de los grandes temas de la mayoría de blogs. Qué curioso... La cosa es que quizá a través de la crítica a esta película se desvele el por qué de esta decepción cinéfila.
Que el cine es una gran trampa no escapa ya a nadie. Que -como toda obra cultural- tiende cada vez más a homogeneizarse en sus formas y en sus fondos, tampoco es una novedad. Pero bueno, empecemos desde el principio. O como mandan los cánones, haciendo un pequeño spoiler de la historia que nos cuenta esta cinta.
Londres. Año 2027. El género humano afronta su posible extinción tras más de 18 años sin que haya sido engendrado un sólo bebé. El mundo, ante la inminencia de su fin, ha entrado en el más absoluto de los caos. Los inmigrantes han tomado el mundo desarrollado y todas las ciudades caen bajo una anarquía violenta. El único bastión de "civilización" que sobrevive es una Londres militarizada, que caza y encierra en campos de concentración a los ilegales que inundan sus calles. La muerte de la persona más joven de la tierra, junto a una serie de atentados perpetrados por grupos de activistas armados que luchan por "devolver la cordura" al mundo, terminan por conformar la macrohistoria.
En cuanto a la intrahistoria, tenemos a una fugitiva negra embarazada. Estamos pues ante el nacimiento del primer bebé en 18 años, aquello que puede traer la esperanza o la destrucción al planeta. Y aquí empieza el primero de los clichés que inunda la película: para llevarla al Proyecto Hombre, necesitan de la ayuda del protagonista: un antiguo activista que, tras abandonar la causa, se nos presenta como un alcohólico sin moral que trabaja para la burocracia londinesa. Un cínico que poco a poco irá reconciliándose con el mundo, gracias al recuerdo de su hijo perdido, y que se debate en una lucha interna entre la fe y el azar, entre la causalidad y la casualidad.
Y desde este punto, comienza la sucesión de tópicos que en el fondo espera todo el mundo que llena las salas de proyección. Unos malos malísimos, unos buenos buenísimos, sacrificios, luchas de las que sólo salen vivos quienes tienen que salir, los malos bien muertecitos al final, los héroes bien homéricos al final, la mujer del cínico que muere cuando está volviendo a enamorarlo, su mejor amigo que muere encubriéndolo, y en fin, él mismo muerto al final de la cinta por una herida de bala inflingida protegiendo a la chica y al bebé al que previamente había ayudado a nacer. Héroe, mártir, símbolo, genio y hasta comadrona, qué más se le puede pedir a un ex-alcohólico!
La cosa no es que la película rebose de tópicos; Otras muchas lo han hecho antes y ahora son tildadas de clásicos (he ahí como ejemplo paradigmático "El hombre tranquilo", de John Ford. Pero a estas películas que son premeditadamente tópicas se le perdona todo, especialmente si en ellas aparece John Wayne). La pena es que desvirtúa de forma infame una macrohistoria que podría ser muy interesante. Y no sólo eso, sino que precisamente esta ignorancia de la historia marco es lo más aplaudido por la gente.
Hay películas, al igual que libros, en los que poner el centro de atención en la intrahistoria enriquece la propia obra. Quizá el ejemplo más actual sea la novela "La carretera", de Cormac McCarthy. En la novela se ignora absolutamente el motivo por el que el mundo ha llegado a ese punto de destrucción, mientras que en la película se empeñan en explicarnos con detalle cómo todo ello se debe al cambio climático.
En fin, que parece que el cine (o al menos el cine de ciencia ficción) adolece cada vez más de un cierto estrabismo que le hace incurrir siempre en la peor elección posible. Y ello porque las historias han llegado a encorsetarse de tal manera que todas ellas presentan una estructura común, y bastante desafortunada. En la primera parte de la misma se presenta al personaje principal y la situación (he ahí Minority report, 28 semanas después, Inteligencia artificial, la futura La carretera, o ejemplos más allá del cine de Sci-Fi, como 300 o tantas otras), y los otros dos tercios de película no son más que un accidentado viaje en el que no se profundiza en la historia.
Sin embargo, y puestos a hacer una crítica total de la película, creo justo enumerar también sus aciertos. La dirección y algunas interpretaciones son muy buenas (aunque la dirección bebe demasiado del hiperrealismo de "Salvar al soldado Ryan", película que algún día será elevada al lugar que merece por cómo cambió el modo de realizar cine, aunque también muera de tópicos), hay escenas que por supletorias no dejan de ser sorprendentes (como la del coleccionista de arte en plena extinción de la humanidad o el retrato del ghetto al que llevan a los ilegales), y en general consigue lo que se propone: entretener a la masa palomitera a quien va dirigida.
En fin, podría y quizá debería profundizar muchísimo más en cada uno de los temas, pero con esto del microblogging parece que mis entradas inevitablemente extensas ya no están de moda, así que la dejaremos aquí agradeciendo cualquier comentario al respecto que pueda enriquecer un potencial debate. Saludos.
Que el cine es una gran trampa no escapa ya a nadie. Que -como toda obra cultural- tiende cada vez más a homogeneizarse en sus formas y en sus fondos, tampoco es una novedad. Pero bueno, empecemos desde el principio. O como mandan los cánones, haciendo un pequeño spoiler de la historia que nos cuenta esta cinta.
Londres. Año 2027. El género humano afronta su posible extinción tras más de 18 años sin que haya sido engendrado un sólo bebé. El mundo, ante la inminencia de su fin, ha entrado en el más absoluto de los caos. Los inmigrantes han tomado el mundo desarrollado y todas las ciudades caen bajo una anarquía violenta. El único bastión de "civilización" que sobrevive es una Londres militarizada, que caza y encierra en campos de concentración a los ilegales que inundan sus calles. La muerte de la persona más joven de la tierra, junto a una serie de atentados perpetrados por grupos de activistas armados que luchan por "devolver la cordura" al mundo, terminan por conformar la macrohistoria.
En cuanto a la intrahistoria, tenemos a una fugitiva negra embarazada. Estamos pues ante el nacimiento del primer bebé en 18 años, aquello que puede traer la esperanza o la destrucción al planeta. Y aquí empieza el primero de los clichés que inunda la película: para llevarla al Proyecto Hombre, necesitan de la ayuda del protagonista: un antiguo activista que, tras abandonar la causa, se nos presenta como un alcohólico sin moral que trabaja para la burocracia londinesa. Un cínico que poco a poco irá reconciliándose con el mundo, gracias al recuerdo de su hijo perdido, y que se debate en una lucha interna entre la fe y el azar, entre la causalidad y la casualidad.
Y desde este punto, comienza la sucesión de tópicos que en el fondo espera todo el mundo que llena las salas de proyección. Unos malos malísimos, unos buenos buenísimos, sacrificios, luchas de las que sólo salen vivos quienes tienen que salir, los malos bien muertecitos al final, los héroes bien homéricos al final, la mujer del cínico que muere cuando está volviendo a enamorarlo, su mejor amigo que muere encubriéndolo, y en fin, él mismo muerto al final de la cinta por una herida de bala inflingida protegiendo a la chica y al bebé al que previamente había ayudado a nacer. Héroe, mártir, símbolo, genio y hasta comadrona, qué más se le puede pedir a un ex-alcohólico!
La cosa no es que la película rebose de tópicos; Otras muchas lo han hecho antes y ahora son tildadas de clásicos (he ahí como ejemplo paradigmático "El hombre tranquilo", de John Ford. Pero a estas películas que son premeditadamente tópicas se le perdona todo, especialmente si en ellas aparece John Wayne). La pena es que desvirtúa de forma infame una macrohistoria que podría ser muy interesante. Y no sólo eso, sino que precisamente esta ignorancia de la historia marco es lo más aplaudido por la gente.
Hay películas, al igual que libros, en los que poner el centro de atención en la intrahistoria enriquece la propia obra. Quizá el ejemplo más actual sea la novela "La carretera", de Cormac McCarthy. En la novela se ignora absolutamente el motivo por el que el mundo ha llegado a ese punto de destrucción, mientras que en la película se empeñan en explicarnos con detalle cómo todo ello se debe al cambio climático.
En fin, que parece que el cine (o al menos el cine de ciencia ficción) adolece cada vez más de un cierto estrabismo que le hace incurrir siempre en la peor elección posible. Y ello porque las historias han llegado a encorsetarse de tal manera que todas ellas presentan una estructura común, y bastante desafortunada. En la primera parte de la misma se presenta al personaje principal y la situación (he ahí Minority report, 28 semanas después, Inteligencia artificial, la futura La carretera, o ejemplos más allá del cine de Sci-Fi, como 300 o tantas otras), y los otros dos tercios de película no son más que un accidentado viaje en el que no se profundiza en la historia.
Sin embargo, y puestos a hacer una crítica total de la película, creo justo enumerar también sus aciertos. La dirección y algunas interpretaciones son muy buenas (aunque la dirección bebe demasiado del hiperrealismo de "Salvar al soldado Ryan", película que algún día será elevada al lugar que merece por cómo cambió el modo de realizar cine, aunque también muera de tópicos), hay escenas que por supletorias no dejan de ser sorprendentes (como la del coleccionista de arte en plena extinción de la humanidad o el retrato del ghetto al que llevan a los ilegales), y en general consigue lo que se propone: entretener a la masa palomitera a quien va dirigida.
En fin, podría y quizá debería profundizar muchísimo más en cada uno de los temas, pero con esto del microblogging parece que mis entradas inevitablemente extensas ya no están de moda, así que la dejaremos aquí agradeciendo cualquier comentario al respecto que pueda enriquecer un potencial debate. Saludos.

