(el Sandmann, a las 5 de la mañana y en un estado de embriaguez semi-comatoso, tras una conversación entre lo surreal y lo anecdótico con Liz Norton, se decide a recrear las siguientes memorias, reflejo de una noche de jazz y de humo, en un local llamado Taifa)
Daratea dixit: la cosa es que Sandmann es un poco tío-tía.
Sandmann, interrumpiendo su ebrio discurso para apreciar la trompeta de Chet Baker, añade: hombre, Daratea, aquí lo que está claro es que tú eres una tía-tía. Liz, tú eres una tía. Y medio-limón, tú eres una tía-tío.
Daratea apostilla: Sí, eso es un poco lo que pasa: es tan importante compartir mundos! (sueña Daratea). Yo, como tía-tía, estimulo a mi pareja, la introduzco en mi torrente de creación, pero, sabes Sandmann? en el fondo estoy un poco a la espera de ese tío-tía que me estimule, que me arrastre un poco, y dejarme llevar yo por esa corriente que me supere.
Sandmann, hipertérrito, añade: Pero en el fondo al final acaba saliendo nuestro yo natural. La naturaleza nos puede, y aunque saudemos con un tío-tía que nos arrastre, en el fondo nos acabaría quemando. Nuestra naturaleza nos revienta, y al final, como le paso a Liz, por defecto y por exceso, acabamos quemándonos.
Liz, con su sonrisa de vendedora de fósforos, interviene: Lo que yo saco en claro de todo esto es que yo soy una tía-gris. En el fondo, tu postura como tía-tía o como tía-tío depende del contexto en que te metas. Con alguien puedes ser tía-tía, pero con otro puedes ser tía-tío en función de los roles que adopte cada uno. (Como se puede ver, su formación de post-grado derriba nuestros tristes clichés preestablecidos, podres mortales estudiantes de grado...).
Sandmann, con su cariño incolume, la tranquiliza: No es eso, chica. Tú puedes comportarte como quieras en función de "la circunstancia", pero al final, tu naturaleza te revienta, y necesitas de un tío-sólo-tío que de alguna manera te complete y te permita desarrollarte como tú eres.
Liz, implacable en su postura, concede: Entonces estamos sólo divagando sobre mi teoría de los equilibrios!
Daratea, que tras cuatro párrafos sin intervenir ya se quiere comer la mesa que sujeta más de una docena de botellines, salta: Claro, pero por eso es tan importante saber si tú eres tía-tía, tía-tío, tío-tía, o tío-tío!!! Yo me quejo porque comparto mis horas con un tío demasiado tío.
Liz se lamenta en baja voz: Qué me dirás a mí, que hasta se enorgullecía de su hombría de tío-tío...
Daratea continúa: Yo quiero alguien que comparta conmigo sus mundos. Que yo le diga "saudade" y vea en sus ojos algo de comprensión, que se emocione con las últimas líneas de este o aquel libro. Pero en el fondo, yo Tengo que llevar ese papel. Luego alguien así sería superior a mis fuerzas y acabaría por agotarme.
Medio-limón, estupefacta ante las rayaduras de sus contertulios, aventura: Pero en el fondo de lo que estáis hablando es de ser activo o pasivo, de arrastrar o de dejarse llevar.
Sandmann, que detesta ocupar un segunda plano, tío-tía hasta la médula, añade: Pero no es sólo eso. Tío y Tía son sólo unos términos. Desde la prehistoria (arriesga con el dato temporal...) el hombre ha sido el cazador, enfocando su mirada en un punto, y haciéndose especialista en ello. La mujer, recolectora por naturaleza o cultura, tenía una visión periférica, luego abarcaba en su mirada un espectro mucho más amplio y más rico de la realidad.
Daratea lo secunda: Es un poco como tu padre, acomodado en el sofá con su tele y sus periódicos, y tu madre, que desea compartir sus preocupaciones e inquietudes más allá de como ella misma las ve.
Medio-limón, un poco escéptica e incluso terminológica, cierra: Yo lo que no entiendo es la terminología, en el fondo ni tío ni tía ni ná!! Lo que estais hablando es de ser activo o pasivo en una relación!
A baja voz, se oye lamentarse al Sandmann: Del vano intento de compartir mundos... En el fondo, todo está en el blog...
Daratea dixit: la cosa es que Sandmann es un poco tío-tía.
Sandmann, interrumpiendo su ebrio discurso para apreciar la trompeta de Chet Baker, añade: hombre, Daratea, aquí lo que está claro es que tú eres una tía-tía. Liz, tú eres una tía. Y medio-limón, tú eres una tía-tío.
Daratea apostilla: Sí, eso es un poco lo que pasa: es tan importante compartir mundos! (sueña Daratea). Yo, como tía-tía, estimulo a mi pareja, la introduzco en mi torrente de creación, pero, sabes Sandmann? en el fondo estoy un poco a la espera de ese tío-tía que me estimule, que me arrastre un poco, y dejarme llevar yo por esa corriente que me supere.
Sandmann, hipertérrito, añade: Pero en el fondo al final acaba saliendo nuestro yo natural. La naturaleza nos puede, y aunque saudemos con un tío-tía que nos arrastre, en el fondo nos acabaría quemando. Nuestra naturaleza nos revienta, y al final, como le paso a Liz, por defecto y por exceso, acabamos quemándonos.
Liz, con su sonrisa de vendedora de fósforos, interviene: Lo que yo saco en claro de todo esto es que yo soy una tía-gris. En el fondo, tu postura como tía-tía o como tía-tío depende del contexto en que te metas. Con alguien puedes ser tía-tía, pero con otro puedes ser tía-tío en función de los roles que adopte cada uno. (Como se puede ver, su formación de post-grado derriba nuestros tristes clichés preestablecidos, podres mortales estudiantes de grado...).
Sandmann, con su cariño incolume, la tranquiliza: No es eso, chica. Tú puedes comportarte como quieras en función de "la circunstancia", pero al final, tu naturaleza te revienta, y necesitas de un tío-sólo-tío que de alguna manera te complete y te permita desarrollarte como tú eres.
Liz, implacable en su postura, concede: Entonces estamos sólo divagando sobre mi teoría de los equilibrios!
Daratea, que tras cuatro párrafos sin intervenir ya se quiere comer la mesa que sujeta más de una docena de botellines, salta: Claro, pero por eso es tan importante saber si tú eres tía-tía, tía-tío, tío-tía, o tío-tío!!! Yo me quejo porque comparto mis horas con un tío demasiado tío.
Liz se lamenta en baja voz: Qué me dirás a mí, que hasta se enorgullecía de su hombría de tío-tío...
Daratea continúa: Yo quiero alguien que comparta conmigo sus mundos. Que yo le diga "saudade" y vea en sus ojos algo de comprensión, que se emocione con las últimas líneas de este o aquel libro. Pero en el fondo, yo Tengo que llevar ese papel. Luego alguien así sería superior a mis fuerzas y acabaría por agotarme.
Medio-limón, estupefacta ante las rayaduras de sus contertulios, aventura: Pero en el fondo de lo que estáis hablando es de ser activo o pasivo, de arrastrar o de dejarse llevar.
Sandmann, que detesta ocupar un segunda plano, tío-tía hasta la médula, añade: Pero no es sólo eso. Tío y Tía son sólo unos términos. Desde la prehistoria (arriesga con el dato temporal...) el hombre ha sido el cazador, enfocando su mirada en un punto, y haciéndose especialista en ello. La mujer, recolectora por naturaleza o cultura, tenía una visión periférica, luego abarcaba en su mirada un espectro mucho más amplio y más rico de la realidad.
Daratea lo secunda: Es un poco como tu padre, acomodado en el sofá con su tele y sus periódicos, y tu madre, que desea compartir sus preocupaciones e inquietudes más allá de como ella misma las ve.
Medio-limón, un poco escéptica e incluso terminológica, cierra: Yo lo que no entiendo es la terminología, en el fondo ni tío ni tía ni ná!! Lo que estais hablando es de ser activo o pasivo en una relación!
A baja voz, se oye lamentarse al Sandmann: Del vano intento de compartir mundos... En el fondo, todo está en el blog...


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