jueves, 24 de julio de 2008

uno es el poeta

Ayer encontré un regalo bajo mi almohada. Me esperaba allá, calmo, sin prisas por ser descubierto, como si la intemperie de la espera no lastimara su memoria. Ayer, bajo la almohada, me esperaba la leve figura de Jaime Sabines.

Es curioso cuando descubrimos un nuevo autor, un nuevo imaginario, esperándonos como un gato silencioso, arqueando la espalda ante las caricias que nuestros ojos le ofrecen la primera vez que se deslizan por sus líneas. Quizá sea más fácil descubrir a un autor a quien la historia aún no ha cubierto con la pátina del "ser un genio". Quizá es más difícil sorprenderse con la Elegía a Ramón Sijé que al leer Algo sobre la muerte del Mayor Sabines. Quizá con nuestra admiración, a los genios declarados y conocidos los estamos condenando a la excelencia, a la eterna búsqueda de una nueva perfección que sólo llega cuando, como la inspiración, ni se la busca ni se la espera. Y quizá todo eso sea un poco injusto. No lo sé.

Creo que leer es la forma más (in)satisfactoria -sin duda la forma más (im)perfecta- de estar solo. Decía Bernhard: "leer es, para mí, el más soportable de todos los ascos". La emoción que despiertan unas líneas, un adjetivo antepuesto a un sustantivo ya desgajado de nuestra lengua, la cadencia o el ritmo de unos versos; esa sensación íntima que nos despiertan esas pocas hojas impresas que reposan en nuestra mesita de luz, todos esos espejos en los que reflejamos nuestra alma, son casi imposibles de compartir. Ni bajo la más tenue luz de lámpara en una performance de madrugada, ni sometiendo ese "encontraría a la Maga" a la lectura conjunta de dos voces que se encuentran, se reconocen, y se entrelazan, ni en la popa de una cama leyéndole a la persona amada, se puede alcanzar, explicar o compartir esa conexión con la letra impresa, con el negro sobre blanco, que el encuentro solitario te concede. Por eso es sin duda la forma más (im)perfecta de estar solo. Porque en la belleza de la satisfacción, encuentra su forma el reflejo de la soledad.

¿Por qué escribo esto?

martes, 22 de julio de 2008

vida de vagamundo

Muchas veces soy consciente de que es más que probable que no regrese más al lugar donde estoy, que no vuelva a ver a la persona que está frente a mí. Es vivir la muerte, pero en paz y con nostalgia.

viernes, 18 de julio de 2008