miércoles, 4 de junio de 2008

perspectivas

En Atacama, donde al horizonte sólo se distinguen el polvo del desierto y la desolación de sus gentes, se alza irreverente una mano contra el cielo. Los viajeros que enfrentan su palma, la sienten como una despedida; y aquellos que encuentran su reverso, no hayan en sus dedos deje alguno de recibimiento. En Atacama, donde al horizonte sólo se distinguen el polvo del desierto y la desolación de sus gentes, ni tan siquiera el saludo de una mano de 20 metros te acerca a su mundo.

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