Llueve. Y parece como si el cielo y los corazones de esta ciudad estuvieran un poco más grises. El invierno no es tiempo de utopías. Como si la lluvia empapase las alas de tristeza y de cotidianeidad.
martes, 16 de febrero de 2010
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1 comentario:
Va a ser que el hartazgo internáutico es una especie de "sianitis"... ;-)
Abrazo.
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