martes, 16 de febrero de 2010

llueve

Llueve. Y parece como si el cielo y los corazones de esta ciudad estuvieran un poco más grises. El invierno no es tiempo de utopías. Como si la lluvia empapase las alas de tristeza y de cotidianeidad.

1 comentario:

Francisco Sianes dijo...

Va a ser que el hartazgo internáutico es una especie de "sianitis"... ;-)

Abrazo.