sábado, 20 de diciembre de 2008

20/12/2008 - el viaje se reinventa a sí mismo

11:56

Paso fronterizo Chile-Perú. Primer día, primer cambio de planes. Dos años después vuelvo a Perú.

Entre Arica y Tacna hay apenas 50 kilómetros. Este trozo de tierra , un árido desierto recorrido sólo por el abandono y la desilusión, es foco de conflicto entre tres países: una Bolivia que reclama su derecho de acceso al mar, un Perú que exige sus derechos históricos, ya que esta tierra fue tradicionalmente "suya", y un Chile que supo imponer la implacable ley del más fuerte.

Sin embargo, estando acá, comprendo que esta disputa se celebra sólo en el ámbito político. No digo que alguna discusión vespertina no haga restallar los aceros en algún rincón o algún local de las fronterizas ciudades de Arica o Tacna. Digo que en sus calles se respira y vive el más puro mestizaje que pueda esperarse.

Si bien la brecha formal intenta mantenerse, y por ejemplo cada ciudad publica sus precios en la moneda nacional, nunca falta algún comerciante más que dispuesto a aceptar los pesos, los soles, o hasta los bolivianos que sus multiculturales clientes le ofrecen.


12:14

De las treinta personas que viajan en el bus, la única que causa problemas en la aduana soy yo, español con su flamante pasaporte de europeo. Como escuché en alguna película, aquí el negro soy yo.

Pero no era de esto que quería yo hablar ahora.

Al subir al bus, un bus de trabajadores y desempleados de rostros y piel quemada, una chica no sabría decir si chilena, peruana o boliviana, sube al bus para cantar un par de villancicos y pedir a su nada opulento público cualquier voluntaria contribución. Lo sorprendente no es que la muchacha no cantara nada bien, o que pidiera en un bus donde el más pudiente sería considerado pobre sin paliativos en cualquier ciudad europea. Lo sorprendente es que algunas personas realmente le ofrecían una colaboración. Cada uno en las respectivas medidas de sus posibilidades: treinta pesos, cincuenta pesos (seis céntimos de euro). Mi compañero de asiento, un chileno de nombre Humberto que ha tenido una infinita paciencia con mis torpezas de turista, le ofrece temblorosamente cien pesos. En sus pies, lleva unas sandalias marca Adibas (el intercambio de consonantes no es una errata).

Me gustan estas tierras, porque la gente comparte sus miserias, con una solidaridad honesta de la que tanto tendríamos que aprender.


12:55 (hora peruana, 14:55 hora chilena)

Acabo de pasar al blog las primeras notas que de pie, viajando en bus, o sentado en algún bar, he ido garabateando en este cuaderno de viaje. Lo primero que me ha llamado la atención es que cambio totalmente mi forma de redactar cuando lo hago para el blog de cuando lo hago escrito en papel. Un par de veces he tenido la tentación de "enriquecer" los textos, o matizarlos, o añadirles los nuevos descubrimientos que he hecho a posteriori. Pero al final he decidido trascribirlo tal cual, sin variar siquiera una coma. No sé muy bien por qué. Pero sé que así será hasta el final el viaje.

Antes de sentarme a escribir en el blog he llamado por teléfopno a mis amigos de España. Quería hablar con mi amigo Alberto para decirle que dos años después he vuelto al Perú. Me apetecía comer en un chifa y volver a pisar esta tierra que tan desigualmente me recibió y la recibí.

Pero luego hablo más de ello, que me acaban de traer mi arroz chaufan.


18:43 (hora chilena)

De vuelta a Chile. Tomando una chela viendo la final del torneo clausura del fútbol chileno. Colo-Colo, el equipo nacional, el equipo de todos aquellos que no tienen equipo, y el equipo de todo apasionado del fútbol chileno; contra Palestino, el equipo árabe de Santiago. En cualquier otra vida, apoyaría sin duda al Colo, pero la casualidad o la providencia quisieron que en Chile conociese a Sohad. Así que en el fondo, mis simpatías están donde su alegría, alegría que en este caso se traduce en la victoria de Palestino.

Tengo muchas cosas pendientes que escribir. Sé que esto me pasará muy a menudo, y que no siempre tendré el tiempo o la voluntad de traducir mis pensamientos en palabra escrita. Esas impresiones poco a poco se irán difuminando, o interiorizando dentro de mí, y ahí morirán o ahí vivirán ajenas a estas otras impresiones que sí que tendrán visos de eternidad.

Una de las impresiones que sí quería reflejar es que, si bien es verdad que Arica es una ciudad multicultural, Tacna es una ciudad enteramente peruana. La música, el ritmo de la gente, las combis, los chifas. Tacna es una ciudad 100% peruana.

Bueno, me concentro en el partido que el Colo está presionando demasiado. ¡Vamos Palestino!

1 comentario:

Helen dijo...

Cuidate niño...que el viaje es largo...
Besotes