Aprovechando que hoy estoy en un día de mierda, me va a dar por escribir algunas gilipolleces como si llevara la razón en todo lo que digo. Ventajas de estar en un día de mierda, que puedes escribir todo lo que te salga de la *****, y te la **** lo que los demás piensen de ti. Y es que hoy me ha estremecido darme cuenta de una cosa, y es que tarde o temprano todo el mundo, por decirlo en lenguaje campechano, se echa novio. Es impresionante cómo a base de ver algo todos los días, lo asumimos como lo normal, y no vemos la verdadera aberración que tal realidad es. Y no hablo sólo de tener novio a los 25 o los 30 años, que ya es sorprendente. Sino hablo de que el 99% de la gente, tarde o temprano, acaba compartiendo su vida (casándose o no) con alguien.
A mí no deja de resultarme sospechosa esa realidad. Joder!, no sé si es que a la gente le regalan el amor por la calle, o que entienden por tal una cosa muy distinta a la que yo entiendo. Pero la verdad es que es un dato absolutamente sorprendente el que a la postre, tarde o temprano, con la novia del colegio o con la compañera del cuarto trabajo, todo el mundo termina por encontrar pareja. Si te paras a pensarlo un poco, es algo grotesco. Y más teniendo en cuenta que no todo el mundo lleva una vida que pueda llamarse "de amplias miras". No es que la gente se pase la vida viajando, conociendo nuevas vidas, nuevas gentes, nuevas culturas, empezando proyectos de trabajo distintos, etc. La gente normalmente tiende mucho más hacia una cierta estabilidad. Una gran mayoría vive en la misma casa, o al menos en el mismo barrio, en que vivieron sus padres. Sus mejores amigos siguen siendo aquellos con los que compartieron colegio, instituto y en algunos casos incluso universidad. Luego entran a trabajar en cualquier empresa, quizá cambian a los meses o a los años, pero ya desde ahí casi siguen en el mismo puesto de trabajo toda la vida.
Y sin embargo es alucinante cómo, a pesar de haber conocido a (digamos) mil personas del sexo opuesto en su misma o similar franja de edad y con condiciones socioculturales similares, de entre esos mil (de los cuales probablemente sólo doscientos estarían solteros por esta epidemia de parejismo en que vivimos), es alucinante cómo entre esos doscientos se encontraba el que sin lugar a dudas era "el amor de su vida". Quizá la gente lo verá como la cosa más natural del mundo, pero a mí no deja de resultarme estremecedor.
Pertenezco a ese grupo que podía calificarse de "solteros" (sic). Hace casi tres años que no tengo una relación estable (lo que no significa que con mayor o peor suerte hayan pasado no pocas mujeres por mi cama y por mi corazón), y la verdad es que no me resulta nada fácil volver a imaginarme dentro de una. Por supuesto que me han gustado algunas chicas. A otras las he querido, con unas pocas me he obsesionado, e incluso a algunas he intuido que podía llegar a amarlas. Pero de ahí a imaginarme viviendo una relación, formando una pareja en el sentido tradicional del término, creo que va un largo trecho. Y no hablo de vivir bajo el mismo techo, de viajar juntos y todas las gilipolleces que se quieran entender por "tradicional". Hablo de pensar en alguien y pensar de alguna manera que esa persona es mi pareja y que yo soy su pareja. Se me hace raro incluso el simple término.
Creo que en verdad mi error parte de que ni siquiera sé muy bien lo que la gente busca dentro de una pareja. A ver, partamos de algunas verdades que aunque dolorosas para todos no dejan de ser realidades. Primera verdad: la gente tenemos un tremendo miedo a vivir solos. No hay mayor terror que imaginarse un 24 de diciembre comiendo solo delante de la televisión, o no hablemos ya de verse a los setenta años con los calzones cagados y nadie que venga a limpiárnoslos. Segunda verdad: la gente tenemos la necesidad de hablar, o más que de hablar, de sentirnos escuchados y comprendidos en nuestras infinitas gilipolleces. Para muestra, un botón: yo tengo un día de mierda y no se me ocurre más feliz idea que compartirlo a través de estas líneas. Tercera verdad: la gente tenemos la necesidad de sentirnos aceptados por el grupo en el que vivimos. En este caso pienso en las solterones de treinta y cinco años a los que todos miran con complacencia temiendo, ¡oh santo señor!, que se les acabe "pasando el arroz". Sólo hay que ir a una discoteca para "adultos jóvenes" (esta palabra siempre me ha dado ganas de vomitar) y ver cómo las treintañeras solteras están absolutamente locas por encontrar una *****. Cuarta verdad: la gente que vivimos en pareja acabamos por no soportar a nuestra pareja, por tener que rellenarle su soledad, escuchar sus gilipolleces, y justificar su vacía existencia.
Así pues nos encontramos con que vivir en pareja es un intento de casar dos soledades en los que los miembros de la pareja tienen que soportar la mierda y los días grises del otro, para ser aceptados en una sociedad que huele tan a podrido como la que tienen en casa día a día. Y a pesar de que esto es una verdad incontrarrestable, casualmente todo el mundo acaba encontrando al amor de su vida. Joder! ¿es que es tan difícil asumir que jugamos al juego de la vida y nos dieron cartas de mierda? ¿tan difícil es aceptar que no encontramos a esa persona que nos acompañase en el viaje? ¿o que quizá la tuvimos y ya la perdimos para siempre?
La necesidad de estar acompañados está ahí. La necesidad de ser escuchados y comprendidos, sin duda también. El hombre es un animal social, y como tal necesita de la sociedad para realizarse en plenitud. ¿Estará entonces mal concebido ese modo de encontrar compañía? Pues la verdad es que no tengo ni la más jodida de las ideas. Sólo sé que miro a mi alrededor y a todos aquellos que tienen más de cuarenta les brilla una sortija en el anular, y a todos aquellos que tienen entre treinta y cuarenta les suena el móvil cinco veces al día con la misma persona llamando, y todo el mundo tiene pareja o acaba de salir de una relación. Y sin embardo no puedo evitar tener la sensación de que en el fondo no son más que un grupo de personas perfectamente infelices. En fin, hoy se me ocurrió esta reflexión... Triste reflexión, por otra parte...


5 comentarios:
Sadmman,liebe Sadmman,me gusta tú reflexión,la comparto en cierta manera,exceptuándome a mí claro,no puede ser de otra manera,de todas formas,está claro que has tenido un día de mierda y que todo este discurso será radicalmente distinto,o será igual pero matizarás y tratarás de excluirte a tí mismo,jaja,cuando el sapo verde vuelva por tu barriga y tu mano,pero en definitiva estoy contigo,aunque si estás a favor me pondré en contra,y el sexo,el hambre y el miedo son las cosas que mueven a la gente a agruparse y construir esto que se llaman familias,sociedades o ciudades,besosos y bajitos!
Pues mira, prácticamente hasta en los datos has venido a coincidir con mis argumentos para defender la teoría de la eterna infidelidad del ser humano, sólo rechazada por presiones moralistas que te obligan a aceptar a un farero como tu alma gemela...ah no...en el faro solo había un ordenador...
daratea,
no podría estar más en desacuerdo contigo, que es la única forma en que los conjunteros sabemos estar de acuerdo, jaja. El sapo verde siempre está acechando, lo que pasa es que quería dejar algún comentario a lo "la inquietante hora de Martin Landau" en El Informal. Hola culebras!!
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j!,
mi alma gemela es EARL, tío, eso sieeeeeeeeeempre lo supo todo el mundo, jajajaja. I wanna vote for Obama, it's time for a change!! HAHAHAHA.
Grande Earl...pero super entrañable Larry...y sin palabras para el hombre cangrejo.
PS. En la palabra esa que hay que verificar cuando posteas me aparece "fisto"...¿desde cuando Chiquito trabaja aquí?...¿y desde cuando tiene frenillo el joio?
Ostias compadre!!! A mí me salió "fejador e a fradera" y ahora "lagonegrunlagoblancorl", y pensé que era casualidad, pero ahora veo que todo encaja como las piezas de un puzzle sideral!! Para estos días grises, otro consejo: "Papá, sabes que en China utilizan la misma palabra para decir crisis que para decir oportunidad?" "Claro, CRISISTUNIDAD!!"
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